
Las grandes empresas químicas en Nueva York se enfrentan a una demanda que busca una compensación económica millonaria por contaminación. Las compañías fabricantes de productos químicos emiten gases tóxicos que, si no se tratan con el debido cuidado, pueden ocasionar consecuencias letales para el ambiente y las comunidades cercanas.
Nueva York busca compensación económica por años de contaminación
De acuerdo con la fiscal general del estado de Nueva York, Letitia James, se abrió un proceso de demanda contra grandes empresas químicas estadounidenses por contaminación tóxica por sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS) durante décadas y con conocimiento de las mismas.
Según declaraciones de la fiscal, las empresas 3M, Chemours y DuPont son de las acusadas por generar productos de consumo de alto riesgo sin advertencia al público. Por tanto, el estado de Nueva York busca una recompensa económica para resarcir los daños ocasionados.
La demanda incluye que las empresas se responsabilicen por los daños ambientales y a la salud pública, y que les obligue a financiar las labores de limpieza en todo el estado de Nueva York. La demanda también exige indemnización por daños y perjuicios, restitución y otras sanciones económicas, así como advertencias a los consumidores sobre los riesgos de sus productos.
Las grandes empresas de químicos atentaron contra la salud de los consumidores
Tal como declara James: «Grandes empresas como 3M y DuPont vendieron a sabiendas productos tóxicos que pusieron en peligro la salud de los neoyorquinos y contaminaron nuestro medio ambiente durante décadas. Es hora de que paguen por los daños que causaron».
Bajo esta situación, las contaminaciones ambientales requieren de alta inversión monetaria para reparar daños. Como ejemplo de ello, en Pensilvania disponen de US$39 millones para sanear un predio contaminado, lo que confirma que la suma que tendrán que desembolsar las emrpesas químicas en Nueva York si la demanda procede, será millonaria.
Por parte de la Agencia de Protección Ambiental de EE. UU. (EPA), se han tomado medidas estrictas para las sustancias PFAS en productos finales. Dichas sustancias presentes en fertilizantes o biosólidos son aplicadas a tierras de cultivos que pueden ser absorbidas por medio del ganado y terminar en la cadena alimentaria.
Es como un ciclo de contaminación que comienza en los fertilizantes y culmina en el consumidor final, lo que atenta contra la salud pública y deja en riesgo a millones de personas. Se afirma que los biosólidos que contienen PFAS aplicados a tierras de cultivo representan riesgos significativos para la salud de las personas y animales.
Sin embargo, dichas medidas se toman como recomendaciones voluntarias para mitigar los riesgos de las sustancias PFAS relacionadas con la aplicación de biosólidos en tierras agrícolas, pero no como obligaciones o advertencias directas a los consumidores.
Los afectados buscan respuestas sobre sus peticiones
Ante la situación, miles de personas están en la espera de respuestas. Nueva York no es el único estado afectado por la contaminación de PFAS; en Texas hay una investigación en curso sobre el tema por muertes en peces y ganado, que aseguran proviene de los fertilizantes de biosólidos.
De hecho, existe una demanda independiente contra la EPA, presentada por agricultores, ganaderos y organizaciones ambientalistas de Texas con el objetivo de obligar a la agencia a regular las sustancias PFAS en los biosólidos, pero fue desestimada en 2025.
El tema de las compensaciones económicas relacionadas con la contaminación es de importancia para Nueva York y los afectados. En caso de ganar la demanda, las empresas deberán desembolsar una cantidad millonaria para reparar los daños ambientales, que suelen ser altos. Por su parte, la EPA mantiene las normas y vigilancia sobre las grandes empresas y evalúa aspectos como la limpieza en la mina abandonada Bodie en Washington.

