
Las repercusiones de la guerra con Irán están motivando la creación de sistemas más resilientes que puedan soportar las volatilidades en el mundo. Un conflicto geopolítico no solo afecta a los involucrados directamente, también puede ser de gran peso a nivel mundial si no se toman las medidas pertinentes. El tema entre EE. UU. e Irán, ha causado nuevamente revuelo por la posibilidad de que el estrecho de Ormuz vuelva a bloquearse y se impida el tráfico de energías.
La guerra en Oriente Medio podría generar nuevos conflictos
El Instituto de Recursos Mundiales (conocido por sus siglas en inglés como WRI) está alertando a la comunidad internacional sobre la necesidad de implementar sistemas resilientes a nivel energético y alimenticio. La guerra en Oriente Medio ha desatado incertidumbre en diversos mercados, por lo que crea una clara necesidad de cambios.
Los expertos del instituto aseguran que, si se crea una nueva escalada del conflicto, los países menos desarrollados son quienes más sufrirán por su poca tolerancia a soportar los altos costos volátiles que se presentan en medio de conflictos geopolíticos.
Ante un conflicto mundial, los sistemas de abastecimiento de alimentos y energías deben ser resilientes y capaces de soportar las incertidumbres. Además, es relevante impulsar la transición hacia soluciones a largo plazo que mejoren la vida de las personas y cuiden el ambiente.
Instan a sistemas resilientes mundiales para soportar las volatilidades
No hay duda de que el conflicto en Irán está causando incertidumbres en Oriente Medio y a nivel mundial. Las operaciones militares han generado daños incalculables, incluyendo al ecosistema, y por supuesto, a volatilidades en los precios internacionales de energías.
Ante el bloqueo del estrecho de Omruz hace unos meses, muchos países se vieron en aprietos por la falta de combustible, precios muy altos e incluso por la seguridad alimentaria, ya que no tenían manera de movilizar las cargas a gran escala.
Pese a que Trump ratificó que el bloqueo será solo para los iraníes, la preocupación por una nueva escalada en el conflicto sigue latente. Ante dicha situación, WRI insta por sistemas que puedan abordar una solución ante la posibilidad de interrupción alimentaria y energética.
Según datos registrados por WRI, se estima que el conflicto podría haber provocado hambruna aguda en 45 millones de personas debido al aumento de los precios. Además, deja en evidencia la fragilidad de los combustibles fósiles, por lo que es necesario diversificar la cadena de suministro con uso de energías renovables y prácticas agrícolas sostenibles.
Evitar la dependencia de los combustibles fósiles con fuentes renovables puede ser la salida
Por tanto, afirman que el sol no puede ser bloqueado, el viento no puede ser clausurado como una ruta marítima, por lo que la energía limpia puede hacer que los países sean más seguros y menos vulnerables a los conflictos globales.
De parte de Estados Unidos, están brindando ayuda alimentaria a comunidades de África, pero es importante que se fomente el uso de energías renovables y agricultura sostenible. Mediante fuentes renovables pueden obtener la energía sin depender de logísticas o altos precios.
La energía solar y eólica requieren de elementos que la misma naturaleza provee, por lo que es estable para mantener la matriz energética y el consumo. A su vez, las prácticas agrícolas sostenibles pueden ser la alternativa para que las comunidades generen sus propios alimentos, sin desperdicios y bajo sistemas resilientes.
Por lo tanto, los sistemas resilientes en materia energética y alimenticia son una alternativa ante los conflictos geopolíticos mundiales. Crear entornos capaces de generar sus propios recursos y eliminar las dependencias internacionales de combustibles o alimentos puede ser la mejor alternativa para el futuro sostenible.


