
El futuro de la energía podría estar en tu propia cocina.
Guardar electricidad con baterías se ha vuelto muy popular entre los dueños de paneles solares, pero ahora una startup ha llevado esta idea un paso más allá.
Ha puesto una batería dentro de una estufa de inducción.
La idea podría ayudar a los inquilinos y a quienes viven en edificios antiguos a modernizar sus cocinas sin realizar costosas modificaciones en la instalación eléctrica.
¿Podrá un simple electrodoméstico cambiar la forma en que consumimos energía a diario?
Por qué electrificar una cocina puede resultar tan costoso
Las energías renovables se han vuelto cada vez más populares, sobre todo entre quienes quieren cuidar el planeta.
Cada vez son más las personas que instalan paneles solares en sus hogares.
Pero el camino para tener un hogar completamente amigable con el planeta no es fácil.
Cuando se intenta cambiar una estufa de gas por una eléctrica, todo puede volverse más complicado porque muchas casas antiguas no tienen la instalación eléctrica necesaria.
Las estufas eléctricas de alta potencia generalmente necesitan una conexión de 240 voltios para funcionar, así que algunas viviendas requieren modificaciones antes de poder instalarlas.
Dependiendo de la casa, puede ser necesario contratar electricistas, instalar nuevos circuitos o incluso actualizar el panel eléctrico.
Este proceso puede resultar complicado y caro.
En algunos casos, las modificaciones pueden costar miles de dólares.
Considerando todo esto, es normal que muchas personas prefieran quedarse con la clásica estufa de gas que ya tienen instalada antes que gastar más dinero para cambiarla.
La estufa que se conecta como un electrodoméstico
En busca de soluciones, la empresa neoyorquina Electra ha creado una estufa de inducción que funciona de manera distinta a las tradicionales.
Este aparato tiene una batería interna con capacidad de 5 kilovatios hora (kWh) y tiene la gran ventaja de que puede conectarse a una toma de corriente estándar de 120 voltios.
La cocina aprovecha para cargarse de forma automática durante las horas en que la electricidad es más barata o cuando la red utiliza fuentes de energía más limpias.
Una vez que la batería está cargada, la estufa usa la energía acumulada para cocinar con mucha potencia sin sobrecargar la instalación eléctrica de la vivienda.
Esto ayuda a disminuir los picos de consumo de energía en los horarios en que todos en el vecindario encienden sus aparatos al mismo tiempo.
Además, ofrece un beneficio extra en caso de emergencia.
Si hay un apagón en la zona, la batería interna puede seguir suministrando energía para cocinar, aunque su duración dependerá de la potencia y del uso que se haga de la estufa.
Un futuro con ciudades y cocinas más verdes
Esta clase de tecnología podría resolver un problema concreto para muchas personas.
Puede resultar especialmente interesante para quienes viven en edificios antiguos o en viviendas donde modernizar la instalación eléctrica sería demasiado costoso.
Al necesitar una conexión estándar de 120 voltios, la tecnología podría facilitar la instalación de cocinas de inducción en lugares donde actualmente existen más obstáculos para hacerlo.
Sin embargo, hay que ser realistas.
El avance todavía tiene algunos límites importantes que debe superar antes de que lo veamos en muchas casas.
El aparato cuesta alrededor de 4000 dólares y no podemos negar que esta es una cantidad alta en comparación con una estufa convencional.
Esto significa que, para tener éxito, la empresa tendrá que encontrar la forma de reducir los costos de producción.
La disponibilidad de incentivos, descuentos o programas de electrificación también podría influir en la cantidad de consumidores dispuestos a comprar estos aparatos.
Estas cocinas podrían ser uno de los primeros ejemplos de una nueva generación de electrodomésticos capaces de almacenar y gestionar energía.
Los hogares son una parte importante de la transición energética.
Después de todo, la electrificación no avanzará únicamente con grandes plantas solares, parques eólicos o enormes baterías.
También tendrá que resolver problemas mucho más cotidianos, como permitir que una familia cambie su vieja estufa sin tener que convertir la cocina en una costosa obra eléctrica.
Y este dispositivo podría ser apenas el comienzo de una nueva industria dedicada a conseguirlo.

